Un domingo cualquiera

Los domingos siempre han sido días relativamente tranquilos y apacibles, a veces hasta el punto de llegar a aburrirse. Esto es un alivio y un descanso para nosotros. Cualquier cosa que se aleje del estrés es bueno.

Cómo ahora vivo solo otra vez me he pasado el fin de semana reorganizando cosas en casa. He puesto la cama dónde estaba el salón y el sofá en mi habitación. Lo he hecho porque el edificio donde vivo es bastante antiguo y sospecho que una persona mayor duerme justo encima mío y el sonido de las pisadas es un tanto molesto. Así que he decidido trasladarme al salón, cosa que aún estoy tratando de asimilar ya que el cambio es sustancial y lo veo un poco raro, pero bueno.

También suele ser el domingo un día en el que se visualiza ya el comienzo de la semana con cierta angustia. Las prisas por llegar al trabajo, el estrés en el trabajo, los compañeros etc.. Que pesimista soy diréis.. bueno es verdad y lo que mola cobrar a fin de mes, o la satisfacción de haber hecho algo bien.

Cuando la autoestima no es algo que te sobra , la sensación de ser útil es un aspecto que equilibra bastante la balanza.

Otra reflexión que traigo hoy es la de gastar demasiada energía en tomar pequeñas decisiones. Una cosa que me caracteriza es esa, que me pierdo dandole vueltas a cosas que no la merecen.

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